DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago.
Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, se celebra muchos de los países.

Llamativamente, en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882 en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.


MANIFESTACION DEL PRIMERO DE MAYO EN PARIS.

1 La historia 1.1 La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas de trabajo duro 1.2 La convocatoria de huelga 1.3 El día 1 de mayo, la huelga 1.4 La revuelta de Haymarket 1.5 Consecución de la jornada laboral de ocho horas 2 En la actualidad 3 Véase también 4 Referencias 5 Enlaces externos


1.- LA HISTORIA: REVUELTA DE HAYMARKET.

Los hechos que dieron lugar esta celebración están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.


1.1.- LA REIVINDICACION DE LA JORNADA LABORAL DE 8 HORAS DE TRABAJO DURO.

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían que la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

En 1886, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas). Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».


1.2.- MANIFESTACION DEL PRIMERO DE MAYO EN PARIS. LA CONVOCATORIA DE HUELGA.

La "Noble Orden de los Caballeros del Trabajo" (la principal organización de trabajadores en EE.UU.) remitió una circular a todas las organizaciones adheridas donde manifestaba: «Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto». Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.
En la prensa del día anterior a la huelga, el 29 de abril de 1886, se podía leer: «Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarco-socialistas».[1] El New York Times decía: «Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo». El Filadelfia Telegram decía: «El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas». El Indianápolis Journal decía: «Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento».


1.3.- EL DIA 1 DE MAYO, LA HUELGA.

Manifestación del Primero de Mayo en Barcelona (año 2008).El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.
En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fabrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormik que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2 la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.
El redactor del Arbeiter Zeitung Fischer corrió a su periódico donde redacta una proclama (que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca) imprimiendo 25.000 octavillas. La proclama decía: Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.
Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el cuatro, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como Revuelta de Haymarket.


1.4.- LA REVUELTA DE HAYMARKET.

Artículo principal: Revuelta de Haymarket
Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros.

Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía.

Manifestación del Primero de Mayo en Éibar, Guipúzcoa País Vasco (España) (año 1978).Estos hechos represivos fueron apoyados por una campaña de prensa con citas como:

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!La Prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.

El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, que luego quedaron en 8. Las irregularidades en juicio fueron muchas violándose todas las normas procesales de forma y de fondo, tanto que ha llegado a ser calificado de juicio farsa. Los juzgados fueron declarados culpables. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.
Prisión Samuel Fielden, inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua. Oscar Neebe, estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a 15 años de trabajos forzados. Michael Swabb, alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua. A muerte en la horca El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de:
Georg Engel, alemán, 50 años, tipógrafa. Adolf Fischer, alemán, 30 años, periodista. Albert Parsons, estadounidense, 39 años, periodista, esposo de la mexicana Lucy González Parsons aunque se probó que no estuvo presente en el lugar, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente. Hessois Auguste Spies, alemán, 31 años, periodista. Louis Linng, alemán, 22 años, carpintero para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda. Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires (Argentina):

...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...El Crimen de Chicago costó la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes: italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y de otros países eslavos.


1.5.- CONSECUENCIAS DE LA JORNADA LABORAL DE OCHO HORAS.

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».
La consecución de la jornada de 8 horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial. El propio Federico Engels en el prefacio de la edición alemana de 1890 de El manifiesto comunista dice:
Pues hoy en el momento en que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ejercito, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de París. El espectáculo de hoy demostrara a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos. !Oh, si Marx es tuviese a mi lado para verlo con sus propios ojos!


2.- EN LA ACTUALIDAD.

Manifestación el Primero de Mayo en Bombay (India) (año 2004). El texto de pancarta dice "Larga vida al Primero de Mayo".A lo largo del siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social. En la última década del siglo esos progresos retrocedieron bajo la influencia del neoliberalismo.
En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el primero de mayo en Queensland y el Territorio del Norte.

En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero. Últimamente se viene denominando a este día como Día Internacional del Trabajo.

SINDICALISMO REVOLUCIONARIO

En sentido estricto, el sindicalismo revolucionario es una corriente sindical histórica inspirada en Georges Sorel y Arturo Labriola, donde el sindicato era la institución clave tanto para proteger a los trabajadores de sus patrones y del Estado (o de cualquier abuso), así como para organizar la vida productiva y administrativa de la sociedad. En sentido amplio, suelen denominarse como sindicalismo revolucionario aquellas corrientes sindicales radicalizadas que se oponen al parlamentarismo democrático y, en algunos casos, a la sujeción de los trabajadores y su lucha a un partido político. Es caracterizado por la defensa de la autonomía de las luchas de las clases trabajadoras que había sido manifestado en el lema de la Primera Internacional: la liberación de los trabajadores será hecha por los trabajadores mismos o no será.

Algunos de los sindicatos que han usado el término para definirse han rechazado la injerencia partidista salvo que dicho partido sea comunista, trotskista, guevarista, maoísta, socialista revolucionario o incluso, en una posición no de izquierdas, nacionalsindicalista en España.

Finalmente, en algunos países, sindicalismo revolucionario se toma como sinónimo del anarcosindicalismo, o como su antecesor, tanto por la tesis del accionar sindical que busca la negociación laboral-patronal directa y rechaza realizarla a través del gobierno como por aquella que busca organizar la sociedad a través de asociaciones laborales.


ORIGEN.

El sindicalismo revolucionario nace en Francia a fines del siglo XIX, a partir de las crisis internas que sufrían las corrientes sindicales socialistas y anarquistas. A fines del siglo XIX los socialistas había comenzado a inclinarse por la vía democrática y la promoción de los cambios sociolaborales mediante una presencia creciente en los parlamentos; eventualmente este camino conducirá a la creación del Estado del bienestar en el siglo XX. Por su parte, los anarquistas se habían volcado a la vía terrorista bajo el principio de "propaganda por el hecho", lo que llevó a ser víctimas de una durísima represión y un gran aislamiento.

A partir de 1895 un grupo de dirigentes sindicales dirigidos por el anarquista Fernand Pelleutier y el socialista blanquista Victor Griffuelhes [1], preocupados por el aislamiento en que se encontraba el movimiento sindical, comienzan a sostener la necesidad de que la organización sindical sea independiente de las corrientes ideológicas y políticas (Ariane 2005; Force Ouvriere), lo que históricamente significaba mantener a los sindicatos fuera de los compromisos políticos de los socialistas y de las acciones violentas de algunos anarquistas, al mismo tiempo que abrir una tradición de convivencia pluralista en los sindicatos.

La Confederación General del Trabajo (CGT) francesa, creada en 1895, evoluciona gradualmente hacia las posiciones sindicalistas revolucionarias que finalmente se imponen en el Congreso de Amiéns de 1906, donde se redacta la Carta de Amiens documento clave y fundacional del sindicalismo revolucionario redactado por Victor Griffuelhes, donde se establece una estricta distinción entre el sindicato y la ideología política. En su parte final la Carta de Amiens dice:

Como consecuencia, en aquello que concierne a los individuos, el Congreso afirma la entera libertad para el asociado, de participar, fuera del grupo corporativo, en cualquiera de las formas de lucha que correspondan a su concepción filosófica o política, limitándose a exigirle, en reciprocidad, no introducir en el sindicato las opiniones que profesa fuera del mismo.




En lo que concierne a las organizaciones, el Congreso decide que con el objeto de que el sindicalismo alcance su máximo de efectividad, la acción económica debe ejercerse directamente contra la patronal, no teniendo las organizaciones confederadas, como asociaciones económicas, qué preocuparse de los partidos y de las sectas que, afuera y al margen, puedan perseguir, en absoluta libertad, la transformación social.
El sindicalismo revolucionario concede una gran importancia estratégica a la huelga, y en especial a la huelga general, exaltándola como eje central de la acción sindical.

El principal teórico de sindicalismo revolucionario en Francia fue Georges Sorel (1847-1922), quien desarrolló sus ideas fundamentalmente en su conocido libro Reflexiones sobre la violencia (1908). A través de Sorel, el sindicalismo revolucionario influenció considerablemente a Mussolini y el movimiento fascista (una de las diferencias teóricas entre el fascismo originario -y el de su última etapa en los años 1944 y 1945- y nacionalsocialismo).

Italia y Labriola [editar]En Italia, el sindicalismo revolucionario se desarrolló a partir del socialismo (PSI). Sus máximos exponentes fueron Arturo Labriola [2] y Enrico Leone que rechazaban la opción por la acción parlamentaria que había adoptado el Partido Socialista Italiano. Sostienen entonces que es el sindicato y no el partido la verdadera organización de la clase obrera. En 1912 crean la central sindicalista revolucionaria de Italia, la Unión Sindical Italiana (USI), opuesta a la CGL.

Arturo Labriola escribe:

Los obreros deben luchar para realizar en el mundo la forma igualdad sindical que se desprende de las exigencias de la vida sindical. Deben obligar a la vida a tomar una forma exclusivamente sindical...




El acto revolucionario de la toma de posesión de los instrumentos de producción de una rama de industria por el sindicato obrero de la misma determina el paso del capitalismo al socialismo

en Godio 2000, 160/161
Para Labriola solo el sindicato posibilitaba la autorrealización de la sociedad civil (Godio 2000, 160).


OTROS PAISES.

Anarcosindicalismo, fascismo y sindicalismo unitario [editar]El sindicalismo revolucionario inspiró diversos movimientos sindicales de acuerdo a los países en los que se desarrolló.


RELACION CON EL ANARQUISMO.

En algunos países el anarcosindicalismo se inspiró en el sindicalismo revolucionario, y con el tiempo se identificaron, a tal punto de que en muchos lugares, en la actualidad, el término sindicalismo revolucionario es casi un sinónimo de anarcosindicalismo. Esto sucede, ejemplo en algunos países de Europa Occidental.

Existen organizaciones sindicales que reclaman el nombre de sindicalistas revolucionarias sin declararse anarquistas, pero que son muy cercanas a los planteamientos anarquistas o son escisiones de sindicatos anarquistas.

Por ejemplo en Estados Unidos, Industrial Workers of the World), conocida popularmente como los Wobblies, creada en 1905, se desarrolló un sindicalismo revolucionario muy cercano al anarcosindicalismo —siendo sus integrantes hasta hoy en gran parte anarquistas— oponiéndose tanto a la legislación obrera como a los contratos colectivos de trabajo que impulsaba la American Federation of Labour.

Así también algunos dirigentes sindicales proanarquistas o sindicatos de anarquistas que no se apegan estrictamente a los principos del anarcosindicalismo se declaran sindicalistas revolucionarios.

Relación con el fascismo [editar]En otros países, como Italia, el sindicalismo revolucionario inspiró el nacimiento del fascismo.

Este fue el aporte del sindicalismo revolucionario al fascismo a través de Labriola, Michels, Panunzio, Orano y Mussolini. Durante la guerra del 14 el sindicalismo revolucionario se convertiría en sindicalismo nacional y así en fascismo.[1]
También se considera sindicalista nacional (nacionalsindicalista) al movimiento político Falange Española de las JONS y a su ideología, el Nacionalsindicalismo, hoy representada en el plano sindical por la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Relación con el sindicalismo unitario [editar]En América del Sur y Francia, el sindicalismo revolucionario se desarrolló desde el socialismo de inspiración marxista, y desarrolló una cultura de sindicatos y centrales unitarias, autónoma de los partidos políticos, en los que podían convivir diferentes corrientes ideológicas.

Relación con el peronismo [editar]En la Argentina, el sindicalismo revolucionario fue una de las corrientes sindicales que más influyeron, junto con el socialismo, en la fundación del peronismo. Especialmente importante fue Luis Gay, presidente de la Unión Sindical Argentina (USA), de tendencia sindicalista revolucionaria, quien adhirió al peronismo, siendo luego secretario general de la Confederación General del Trabajo y fundador del Partido Laborista, decisivo en la victoria electoral de Juan Perón en 1946.

Sindicalismo revolucionario en la actualidad [editar]En la actualidad la organizaciones que se reclaman como sindicalistas revolucionarias en todo el mundo son las que de alguna forma se relacionan con los movimientos anarquistas, comunistas, maoístas, guevaristas, trotskistas.

Diferentes vertientes del sindicalismo revolucionario se han organizado en asociaciones internacionales: en 1923 la vertiente anarcosindicalista creó la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT); en 1938 la vertiente trotskista creó la Cuarta Internacional; en 1945 la vertiente comunista creó la Federación Sindical Mundial (FSM).

REVUELTA DE HAYMARKET

El incidente de Haymarket o revuelta de Haymarket fue un hecho histórico que tuvo lugar en Haymarket Square (Chicago, Estados Unidos) el 4 de mayo de 1886 y que fue el punto álgido de una serie de protestas que desde el 1 de mayo se habían producido en respaldo a los obreros en huelga, para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. Durante una manifestación pacífica una persona desconocida lanzó una bomba a la policía que intentaba disolver el acto de forma violenta. Esto desembocó en un juicio, años después calificado de ilegítimo y deliberadamente malintencionado, hacia ocho trabajadores anarquistas, donde cinco de ellos fueron condenados a muerte (uno de ellos se suicidó antes de ser ejecutado) y tres fueron recluidos. Fueron denominados Mártires de Chicago por el movimiento obrero.

Posteriormente este hecho dio lugar a la conmemoración del 1 de mayo, originalmente por parte del movimiento obrero, y actualmente considerado en la gran mayoría de los países democráticos (exceptuando los Estados Unidos, el Reino Unido y el Principado de Andorra), el Día internacional de los trabajadores.


Placa conmemorativa del gobierno de Chicago dedicada a los trabajadores involucrados en el incidente de Haymarket, los mártires de Chicago. En rotulador, "Primero tomaron vuestras vidas, ahora explotan vuestra memoria"



EL CONTEXTO.

Los hechos que dieron lugar a esta revuelta están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.


LA REIVINDICACION DE LA JORNADA LABORAL DE OCHO HORAS

Conmemoración del centenario de los sucesos Haymarket en mayo de 1986 en el cementerio Waldheim (Chicago).Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas. El hacer valer la máxima ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa. En este contexto se produjeron varios movimientos. En 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de dieciocho horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de dieciocho horas diarias debía pagar una multa de veinticinco dólares.

El movimiento sindical en Canadá inició una campaña similar a partir de 1872 a favor del día laboral limitado y de los derechos sindicales, que se obtuvieron en la década de los 1870 en ese país.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, con una importante influencia anarquista, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Americana del Trabajo). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga. Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos de trabajo (menos desocupación). Esos dos años acentuaron el sentimiento de solidaridad y acrecentó la combatibilidad de los trabajadores en general.

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las ocho horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre catorce y dieciocho horas). Las condiciones de trabajo eran similares, y las condiciones en que se vivía seguían siendo insoportables.

Como la Ley Ingersoll no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento en demanda de las ocho horas de trabajo como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo"



LOS HECHOS.

LA CONVOCATORIO DE LA HUELGA.
La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (la principal organización de trabajadores en EE.UU.) remitió una circular a todas las organizaciones adheridas donde manifestaba: "Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto". Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.

En la prensa del día anterior a la huelga, el 29 de abril de 1886, se podía leer: "Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarquistas". El New York Times decía:

Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo.
El Filadelfia Telegram decía:

El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas.

El Indianápolis Journal decía:

Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento.


1 DE MAYO, INICIO DE LA HUELGA.

El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga, mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.

En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peores que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2 la polícia había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente de sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo seis muertos y varias decenas de heridos.

Adolph Fischer, redactor del periódico Arbeiter Zeitung, corrió hacia la imprenta del periódico para imprimir 25.000 octavillas (hecho que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que lo llevó a la horca). Las mismas proclamaban:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormick, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!
¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.
La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el 4 de mayo, a las cuatro de la tarde, en Haymarket Square. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30.


4 DE MAYO, DIA DE LA REVUELTA.

Grabado que muestra la explosión en la Revuelta de HaymarketEl 4 de mayo a las 21:30 el alcalde, quien estuvo presente en en el acto de Haymarket Square para garantizar la seguridad de los obreros, dio por terminado éste. Pero el mismo siguió con gran parte de la concurrencia (más de 20.000 personas). El inspector de la policía John Bonfield consideró que habiendo terminado el acto no debía permitir que los obreros siguieran en ese lugar, y junto a 180 policías uniformados avanzó hacia el parque y empezó a reprimirlos. De repente estalló entre los policías un artefacto explosivo que mató a un oficial de nombre Degan y produjo heridas en otros. La policía abrió fuego sobre la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda, y en los días siguientes se detuvo a centenares de obreros, los cuales fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. Se realizaron cantidad de allanamientos y se fabricaron descubrimientos de arsenales de armas, municiones, escondites secretos y hasta "un molde para fabricar torpedos navales".


LA CAMPAÑA DE PRENSA.

La prensa en general se plegó a la represión y realizó una campaña apoyando y animando la misma con columnas como esta:

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!.
La prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero. Se continuó con la detención de cientos de trabajadores en calidad de sospechosos.


EL JUICIO.

El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, siendo luego reducido el número a 8. Pese a que el juicio fue en todo momento una farsa y se realizó sin respetar norma procesal alguna, la prensa amarilla sostenía la culpabilidad de todos los acusados, y la necesidad de ahorcar a los extranjeros[cita requerida]. Aunque nada pudo probarse en su contra, los ocho de Chicago fueron declarados culpables, acusados de ser enemigos de la sociedad y el orden establecido. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.

En la actualidad se considera que su juicio estuvo motivado por razones políticas y no por razones jurídicas, es decir se juzgó su orientación política libertaria y su condición de obreros rebeldes, más no el incidente en sí mismo.

MUERTE DE SACCO Y VANZETTI

"Sacco e Vanzetti" en Ben ShahnFerdinando Nicola Sacco (22 de abril de 1891 – 23 de agosto de 1927) y Bartolomeo Vanzetti (11 de junio de 1888 – 23 de agosto de 1927) eran dos inmigrantes italianos, trabajadores y anarquistas, que fueron juzgados, sentenciados y ejecutados por electrocución el 23 de agosto de 1927 en Massachusetts por el robo armado y asesinato de dos personas en 1920 en South Braintree, Massachussetts.

Su controvertido juicio atrajo una enorme atención internacional, con críticos acusando al fiscal y al Juez Webster Thayer de conducta impropia, y de permitir que sentimientos anti-italianos, anti-inmigrantes y anti-anarquistas predispusieran al jurado. Algunos prominentes americanos, tales como Felix Frankfurter y Upton Sinclair apoyaron públicamente a los comités ciudadanos de Sacco y Vanzetti en una oposición no exitosa al veredicto. Las ejecuciones de Sacco y Vanzetti generaron protestas masivas en Nueva York, Londres, Amsterdam y Tokyo, huelgas a través de Sudamérica y disturbios en París, Ginebra, Alemania y Johannesburgo.

La culpabilidad real de Sacco y Vanzetti aún es fuente de controversia. Pruebas relevantes obtenidas después del juicio sugieren la inocencia y crea dudas acerca del proceso judicial. Estas incluyen pruebas modernas de balística en la supuesta arma homicida, revelaciones de pruebas mal manejadas, testimonios retractados, una confesión de asesinato de otro conocido asaltante de bancos y declaraciones de múltiples individuos envueltos en el caso[cita requerida].


CONTENIDO

1 Antecedentes
2 El segundo juicio
3 Apelaciones e investigación para clemencia
4 Ejecución y consecuencias
5 Puntos de vista históricos
6 Investigaciones posteriores
7 Involucramiento de Upton Sinclair
8 Sacco y Vanzetti en la cultura popular
9 Véase también
10 Referencias
11 Enlaces externos



ANTECEDENTES.

Sacco y Vanzetti fueron acusados por los asesinatos de Frederick Parmenter, un encargado de la nómina gubernamental y Alessandro Berardelli, un vigilante de seguridad y del robo de US$ 15.776,51 de la Slater-Morrill Show Company, en Pearl Street en South Braintree, Massachusetts durante la tarde del 15 de abril de 1920. Los dos hombres fueron arrestados en Buffalo, Nueva York el 5 de mayo de 1920.[1]

Sacco era un zapatero nacido en Torremaggiore, Foggia que emigró a los Estados Unidos a los diecisiete años.[2] Vanzetti era un pescadero nacido Villafalletto, Cuneo que llegó a los Estados Unidos a los veinte años.[3] Se dice que el juez en el caso, Webster Thayer, le dijo al jurado: "Este hombre, (Vanzetti) aunque no haya en realidad cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable, porque es un enemigo de nuestras instituciones".[4] No hay registro de este comentario en la transcripción completa del juicio.

Lo que es seguro es que los dos hombres eran seguidores de Luigi Galleani, un anarquista italiano, que abogaba por la violencia revolucionaria, incluyendo la detonación de bombas y el asesinato. Galleani publicó Cronaca Sovversiva (Crónica Subversiva), un periódico que promovía la revolución violenta, así como un manual explícito para la fabricación de bombas (La Salute è in voi!) que era ampliamente distribuido entre sus seguidores. En ese momento, los anarquistas italianos estaban a la cabeza en la lista de los enemigos peligrosos del gobierno, y habían sido identificados como sospechosos en varios bombazos violentos e intentos de homicidio (incluso uno de envenenamiento masivo), que iban desde el intento, por parte de Alexander Berkman en 1892, de asesinato de Henry Clay Frick en medio de la huelga de Homestead, Pittsburgh (de hecho, Alexander Berkman era un inmigrante ruso; había cumplido una sentencia de 13 años por el intento de asesinato y después fue deportado a su país).[5] Cronaca Sovversiva fue suprimido en julio de 1918, y Galleani con ocho de sus asociados más cercanos fueron deportados el 24 de junio de 1919. La mayor parte de los Galleanistas que quedaron evitaron ser arrestados entrando en inactividad o actuando en secreto.

Sin embargo, alrededor de sesenta militantes se consideraban envueltos en una guerra de clases que requería represalias. Por tres años, libraron una campaña intermitente de terrorismo dirigido a políticos, jueces y otros oficiales federales y locales, especialmente aquellos que habían apoyado la deportación de extranjeros radicales. El más importante, de entre la docena o más de actos terroristas que los Galleanistas cometieron o que se sospecha cometieron, fue la detonación de una bomba en el hogar del Fiscal General A. Mitchell Palmer el 2 de junio de 1919. En aquel incidente, un Galleanista, Carlo Valdinoci (un asociado de Sacco y Vanzetti), resultó muerto cuando la bomba dirigida al fiscal Palmer explotó en sus manos mientras la colocaba. Un panfleto incendiario encontrado en la escena de esta y otras detonaciones a media noche el mismo día estaba firmado: "Los Luchadores Anarquistas".

Sacco y Vanzetti habían estado involucrados hasta cierto grado en la campaña de ataques con bombas, aunque sus roles no se han podido determinar con exactitud[cita requerida]. Este hecho explica mucho sobre sus actividades y comportamiento sospechoso la noche de su arresto, el 5 de mayo de 1920. Dos días antes habían sabido que un compañero llamado Andrea Salsedo había sido tirado desde una ventana de la Oficina de Investigación en Park Row, Nueva York, resultando muerto. En su momento se especuló si Salsedo fue empujado por la ventana o si se cayó durante un intento de obtener información mientras era sostenido por los tobillos fuera de la ventana, una conocida técnica de interrogatorio de "tercer grado".

Roberto Elia, otro Galleanista que se encontraba bajo arresto, fue liberado y testificó que Salsedo estaba desesperado y se suicidó pensando que era la única manera de evitar traicionar a otros Galleanistas. En su libro de 1965, Protest: Sacco-Vanzetti and the Intellectuals, pp.75-76, 80, David Felix apoya esta idea. Él había entrevistado a muchos de los participantes en el caso Sacco-Vanzetti, pero la verdad sobre Salsedo, cuya muerte pudo haber causado acciones más violentas por parte de sus compañeros, tal vez nunca se sabrá. Salsedo trabajaba en una imprenta de Brooklyn que agentes federales habían relacionado con el panfleto de "Los Luchadores Anarquistas". Los Galleanistas sabían que Salsedo había sido retenido por varias semanas y que había sido golpeado, y podían intuir que Salsedo y su camarada Roberto Elia habían hecho importantes revelaciones sobre la bomba puesta el 2 de junio de 1919, lo que sería confirmado después por el fiscal general Palmer.

Los Galleanistas se dieron cuenta que tendrían que realizar sus planes en secreto y deshacerse de toda evidencia incriminadora. Sacco y Vanzetti fueron encontrados manteniendo correspondencia con varios Galleanistas, y una de las cartas a Sacco específicamente lo prevenía para que destruyera todo el correo después de leer la carta.

Sospechas de la policía en relación al robo en South Braintree y sobre otro en South Bridgewater se centraban en los italianos anarquistas locales, aunque en realidad poca de la evidencia sugería una conexión entre los crímenes y el movimiento, una teoría era que habían cometido los robos para obtener fondos para su campaña de bombardeos. Sin embargo, el 16 de abril, un día después de los asesinatos y robos, el jefe de la policía local Michael E. Stewart fue llamado por el Servicio Federal de Inmigración (FIS por sus siglas en inglés) sobre el anarquista italiano Ferrucio Coacci, quien había sido arrestado por ellos dos años antes. Por fomentar la deposición violenta del gobierno, Coacci iba a ser deportado. Coacci seguía logrando posponer esto, hasta el 15 de abril de 1920, el día de los eventos en Braintree. Para justificar su ausencia, llamó al FIS con la excusa que su esposa se había enfermado. Se le pidió a Stewart que investigara esto, y envió a dos policías el 16 de abril. Pronto descubrieron que Coacci estaba mintiendo y que su esposa gozaba de buena salud, pero fueron sorprendidos cuando se mostró feliz de ser arrestado para deportación inmediata. Coacci insistió en esto, y fue liberado de culpa después de que su coartada -su tarjeta de entradas y salidas- demostró que había trabajado el 15 de abril, fue deportado el 18 de abril. Detenido a su llegada a Italia, sus valijas fueron inspeccionadas pero la policía no pudo encontrar nada.

Stewart comenzó a sospechar y el 20 de abril visitó la residencia Coacci, encontrando a "Mike Boda" -alias de Mario Buda- rentando la casa. Argumentando que no le agradaba Coacci, dijo que la esposa del hombre también se había ido rápidamente. Buda admitió fácilmente que tenía una española automática calibre .32 cuando le preguntaron si tenía un arma, teniendo el diagrama de una Savage automática también -tal como la que se había usado en el robo y asesinato. El garaje vacío despertó interés, ya que gracias a las marcas de llantas se sabía que dos autos habían estado ahí. Buda dijo que tenía un Oakland 1914, y que estaba por el momento en la tienda. Un Buick y un auto más pequeño habían sido usados, aparentemente, durante el crimen. Stewart no tenía jurisdicción o causa probable para arrestar a Buda, y se fue. Descubriendo que Coacci había trabajado para ambas plantas robadas, regresó con la policía de Bridgewater pero Buda había desaparecido con sus posesiones y muebles, para aparecer más tarde en 1928 en Italia diciendo que había escapado de los Estados Unidos.

La policía organizó una redada en el garaje Johnson donde los autos estaban, diciéndole a los propietarios que los llamaran cuando alguien fuera a recoger un Oakland 1914. "Mike" Buda llegó con tres hombres, después identificados como Sacco y Vanzetti junto con otro hombre llamado Riccardo Orciani y realizando una llamada a la policía. Sin embargo, los hombres desaparecieron, sintiendo la trampa. Boda escapó en una motocicleta con Orciani mientras que los desafortunados Sacco y Vanzetti fueron seguidos en un tranvía y finalmente arrestados. Ambos tenían pistolas con ellos, junto con literatura anarquista y Vanzetti llevaba obuses, como los que se habían usado en el crimen. Sacco tenía una Colt automática calibre .32 como la del diagrama y Vanzetti un revolver calibre .38 que decía llevar por protección; la fiscalía dijo que era el arma que le habían quitado al guardia muerto. Era el 5 de mayo de 1920.

En intentos aparentes para evitar la deportación como anarquistas, mintieron a la policía, esas mentiras saldrían a la luz más adelante durante su caso. Se ha especulado que Coacci estuvo en la escena del crimen, y por ello estaba ansioso de ser deportado y escapar al proceso judicial. Buda y el hombre desconocido desaparecieron, dejando a sus camaradas a sufrir. Vanzetti fue juzgado por el robo de South Bridgewater, Sacco logró demostrar con una tarjeta de entrada y salida que había estado en el trabajo todo el día. El juez fue Webster Thayer, quien criticó al jurado por declarar inocente a un anarquista llamado Sergei Zabraff en un juicio que había presidido dos meses antes. El abogado de Vanzetti fue James Vahey, un distinguido abogado jurista de Boston y dos veces candidato a gobernador de Massachusetts. Aunque Vahey y Vanzetti presentaron dieciséis testigos -italianos de Plymouth que aseguraron haberle comprado anguilas para la temporada navideña- como pescadero no tenía tarjeta de entrada y salida. Los jurados fueron convencidos por varios testigos que identificaron a Vanzetti en la escena del intento de robo y por los obuses que portaba cuando fue arrestado cinco meses después del crimen de Bridgewater. Vanzetti estaba furioso con su abogado quien, según él, "me vendió por treinta monedas de oro como Judas vendió a Jesucristo". Vanzetti también dijo que su abogado lo había convencido de no testificar a su favor temiendo que sus políticas anarquistas condicionaran al jurado. Se piensa que la ausencia del testimonio de Vanzetti, contribuyó a convencer al jurado de su culpabilidad. Declarado culpable de un crimen que casi ningún historiador piensa que cometió, Vanzetti fue sentenciado por el Juez Thayer a cumplir de 12-15 años en la cárcel, la máxima sentencia permitida.


EL SEGUNDO JUICIO.

Sacco y VanzettiMás tarde Sacco y Vanzetti enfrentaron un juicio por homicidio en Dedham, Massachusetts por los asesinatos de South Braintreee, con Webster Thayer presidiendo de nuevo (Thayer pidió ser asignado al caso). Conscientes de la reputación de los galleanistas de construir bombas de dinamita de extraordinario poder, las autoridades de Massachusetts tomaron medidas para defenderse de un posible ataque con bombas. Trabajadores cubrieron el tribunal de Dedham, donde el juicio tendría lugar, con placas aislantes de hierro (pintados de manera que combinaran con los de madera del resto del edificio) y pesadas puertas corredizas de acero que protegerían esa sección del tribunal en el caso de un ataque con bombas. Cada día del juicio, Sacco y Vanzetti eran escoltados dentro y fuera de la sala con una guardia fuertemente armada.

Vanzetti declaró de nuevo que había estado vendiendo pescados en el momento en que Braintree era robada. Sacco decía que había estado en Boston para obtener un nuevo pasaporte del consulado italiano. Según su versión, habría almorzado con algunos amigos en la parte norte de Boston, los cuales testificaron a su favor. Antes del juicio, el abogado de Sacco, Fred Moore, intentó por todos los medios contactar al empleado del consulado con el cual Sacco decía haber hablado en la tarde del crimen. Un amigo de Moore lo encontró en Italia. El empleado dijo que recordaba a Sacco por la fotografía inusualmente grande que presentó. El empleado también recordaba la fecha -- 15 de abril de 1920. El amigo de Moore intentó que el empleado regresara a Estados Unidos para testificar, pero él, estando enfermo, se rehusó. Lo que pudo haber sido una coartada por un empleado respetable fue reducido a un testimonio escrito que fue leído en voz alta en la corte y rápidamente cuestionado por la fiscalía, la cual argumentó que la visita de Sacco al consulado no podía establecerse con seguridad. También mencionaron que los compañeros con los que almorzó eran anarquistas.

Mucho del juicio se centró en evidencia material, notablemente balas, pistolas y una gorra. Los testigos de la fiscalía declararon que la bala calibre .32 que había matado a Berardelli era de una marca tan obsoleta que las únicas balas similares que se podían localizar para hacer comparaciones eran aquellas en los bolsillos de Sacco.[cita requerida] Sin embargo la evidencia balística, que fue presentada con exhaustivo detalle, era equívoca. Katzmann, después de prometer en un inicio que no intentaría relacionar ninguna bala fatal con el arma de Sacco, cambió de parecer después de que la defensa preparara pruebas de tiro con el arma. Sacco, asegurando no tener nada que ocultar, permitió que su arma fuera probada, con expertos de ambos lados presentes, durante la segunda semana del juicio. La fiscalía relacionó las balas disparadas por la pistola con aquellas tomadas de uno de los guardias asesinados. En la corte, dos expertos de la fiscalía juraron que una de las fatales balas, rápidamente llamada Bala III, coincidía con aquellas de la prueba. Dos expertos de la defensa dijeron que las balas no coincidían.[cita requerida] Años más tarde, los abogados de la defensa sugerirían que la bala fatal había sido sustituida por la fiscalía. Haciendo notar que los testigos juraban que uno de los ladrones vaciaba su arma en Berardelli, preguntaron como es que sólo una de las cuatro balas encontradas en el fallecido podía venir del arma de Sacco.

Más dudas aún rodeaban al arma de Vanzetti. Ya que todas las balas encontradas en la escena eran calibre .32 y el arma de Vanzetti era calibre .38, no había evidencia directa que relacionara al arma de Vanzetti con la escena del crimen.[17] La fiscalía argumentaba que había pertenecido originalmente al guardia asesinado y que había sido robada durante el robo. Nadie testificó ver a alguien tomar el arma, pero el guardia, quien llevaba $15,776.51 en efectivo en las calles, no tenía su arma cuando fue encontrado muerto. La fiscalía rastreó el arma hasta una zapatería en Boston donde el guardia la había tirado unas semanas antes del homicidio. La defensa fue capaz de generar dudas al demostrar que en dicha zapatería nadie había recogido el arma y que la viuda del guardia le había dicho a un amigo que tal vez no hubiera sido asesinado si hubiera recuperado su arma. Sin embargo, el jurado creyó la versión de la fiscalía.

La pieza final de evidencia material de la fiscalía era una gorra que decían había pertenecido a Sacco. Éste se probó la gorra en la corte y, de acuerdo a dos artistas de dos periódicos que publicaron cartones al día siguiente, era demasiado pequeña. Pero Katzmann insistió en que la gorra le quedaba a Sacco y continuó refiriéndose a ella como suya.

La controversia que siguió desacreditaba a los testigos de la fiscalía que identificaban a Sacco en la escena del crimen. Primero, una bibliotecaria llamada Mary Splaine, precisamente describía a Sacco como el hombre que vio disparando desde el auto en fuga. Sin embargo el interrogatorio de la defensa reveló que Splain se había negado a identificar a Sacco en el interrogatorio previo y que había visto al auto en fuga a media calle de distancia. Mientras que algunos otros señalaban a Sacco o a Vanzetti como los hombres que habían visto en la escena del crimen, muchos más testigos, tanto de la fiscalía como de la defensa se negaron a hacerlo.

Después de deliberar por sólo tres horas y hacer una pausa para cenar, el jurado regresó con el veredicto de culpables. Las personas que apoyaban a Sacco y Vanzetti insistían en que habían sido condenados por sus ideas anarquistas, sin embargo cada jurado aseguró que el anarquismo no había tenido un papel en la decisión. El asesinato en primer grado en Massachusetts era un crimen capital. Sacco y Vanzetti estaban destinados a la silla eléctrica a menos de que la defensa pudiera encontrar nueva evidencia.


APELACIOCIONES E INVESTIGACIONES PARA CLEMENCIA.

Apelaciones, protestas y negaciones continuaron por los siguientes seis años. Mientras la fiscalía defendía el veredicto, la defensa, guiada por el abogado radical Fred Moore, revelaba muchas razones para dudar. Tres testigos clave de la fiscalía admitieron haber sido coaccionados para identificar a Sacco en la escena del crimen. Pero cuando fueron confrontados con el fiscal Katzman, cada uno cambió de nuevo su historia, negando cualquier coerción. En 1924, la controversia continuó cuando se descubrió que alguien había cambiado el barril del arma de Sacco por el de otra Colt automática usada para la comparación.[18] Otras apelaciones se centraban en el líder del jurado y en el experto en balística de la fiscalía. En 1923, la defensa interpuso un acta notarial de un amigo del líder del jurado en la que juraba que antes del juicio, el hombre había dicho de Sacco y Vanzetti, "Maltidos sean, ¡deberían ahorcarlos de cualquier manera!" El mismo año, un capitán de policía del estado se retractó de su testimonio en el juicio que relacionaba el arma de Sacco a la bala fatal. El Capitán William Proctor dijo que nunca intentó implicar la conexión y que en repetidas ocasiones le dijo a Katzmann que no existía tal conexión pero que la fiscalía había dirigido el interrogatorio del juicio de manera que ocultaba su opinión.

Aumentando la creciente convicción de que Sacco y Vanzetti merecían un nuevo juicio estaba la conducta del juez Webster Thayer. Durante el juicio, muchos habían notado que Thayer parecía despreciar al abogado de la defensa Fred Moore. Thayer frecuentemente le negaba las mociones a Moore, diciéndole al abogado californiano como se aplicaba la ley en Massachusetts. En al menos dos ocasiones en la corte, Thayer explotó contra él. Una vez le dijo a los sorprendidos periodistas que "¡Ningún anarquista de pelo largo de California llevaría la corte!" De acuerdo a testigos que más tarde firmaron actas notariadas, Thayer también reprendió a miembros de sus exclusivos clubes, llamando a Sacco y a Vanzetti "¡Bolsheviki!" y diciendo que "los castigaría bien y propiamente". Siguiendo el veredicto, el reportero del Boston Globe, Frank Sibley, que había cubierto el juicio, escribió una protesta al fiscal general de Massachusetts condenando el favoritismo de Thayer. En 1924, después de haber negado las cinco peticiones por un nuevo juicio, Thayer confrontó a un abogado de Massachusetts en su alma mater, Dartmouth. "¿Vio lo que hice con esos bastardos anarquistas el otro día?" dijo el juez. "¡Creo que eso los detendrá un poco! ¡Que vayan a la Corte Suprema ahora y que vean lo que les pueden sacar!" El arranque permaneció en secreto hasta 1927 cuando su publicación aumentó la sospecha de que Sacco y Vanzetti no habían recibido un juicio justo.

Por su parte, Sacco y Vanzetti parecían a momentos desafiantes o desesperados. En la edición de Protesta Umana de junio de 1926 publicada por su Comité de Defensa, llevaba un artículo firmado por Sacco y Vanzetti en el que apelaban por represalias por parte de sus colegas. En una referencia al manual de fabricación de bombas de Luigi Galleani (titulado La Salute è in voi!), el artículo concluía: Recuerden, La Salute è in voi!. Sin embargo, ambos, Sacco y Vanzetti escribieron docenas de cartas expresando su sincera inocencia. Sacco, en su rara prosa, y Vanzetti en su elocuente pero minado inglés, insistían en que habían sido entrampados porque eran anarquistas. Seguidores, historiadores y otros que siguen convencidos de su inocencia, señalan a estas cartas como prueba. Cuando las cartas fueron publicadas después de sus ejecuciones, el periodista Walter Lippman escribió: "Si Sacco y Vanzetti era bandidos profesionales, entonces los historiadores y biógrafos que intenten deducir su carácter de documentos personales podrían de una vez evitarlo. A través de cada prueba que conozco para juzgar el carácter, estas son cartas de hombres inocentes".

Ni Sacco ni Vanzetti tenían antecedentes penales, pero eran conocidos por las autoridades como militantes radicales y adherentes de Luigi Galleani quien se había visto envuelto en el movimiento anarquista, huelgas, agitación política, y propaganda contra la guerra. Sacco y Vanzetti clamaban ser víctimas del prejuicio social y político y ambos decían ser sentenciados injustamente por el crimen del cual se les acusaba. Sin embargo, no intentaron distanciarse de sus compañeros anarquistas ni de su creencia en la violencia como un arma legítima contra el gobierno. Como Vanzetti dijo en su último discurso al Juez Webster Thayer:

"No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra — no le desearía a ninguno de ellos lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Estoy sufriendo porque soy un radical, y sí soy un radical; he sufrido porque soy italiano, y sí soy italiano... Si me pudieran ejecutar dos veces, y si pudiera renacer dos veces, viviría de nuevo todo lo que ya he vivido". (Vanzetti habló el 19 de abril de 1927, en Dedham, Massachusetts, donde su caso estaba siendo llevado en el tribunal del Condado de Norfolk, Massachusetts.1)
Protesta por la libertad de Sacco y Vanzetti en Londres, 1921Muchos socialistas intelectuales, incluyendo Dorothy Parker, Edna St. Vincent Millay, Bertrand Russell, John Dos Passos, Upton Sinclair, George Bernard Shaw y H. G. Wells, hicieron campaña por un nuevo juicio, pero no fueron exitosos. El afamado abogado y futuro juez de la Corte Suprema, Felix Frankfurter también abogó por un nuevo juicio para ambos hombres, escribiendo una fuerte crítica del juez Thayer la cual, cuando publicada en el Atlantic Monthly en 1927, fue ampliamente leída.

Mientras, en la prision de Dedham, Sacco conoció a un convicto portugués llamado Celestino Madeiros. Más tarde, en 1925, Madeiros dijo haber cometido el crimen del cual Sacco era acusado. Madeiros, cuya vaga confesión contenía muchas anomalías, llevó a los abogados de la defensa a una banda que muchos piensan cometieron los asesinatos de Braintree. Antes de abril de 1920, el líder de una banda, Joe Morelli y sus hombres habían robado zapatos de algunas fábricas en Massachusetts, incluyendo las dos en Braintree donde los asesinatos ocurrieron. Morelli, descubrieron los investigadores, tenía un asombroso parecido con Sacco, tan asombroso que muchos testigos de ambas partes identificaron erróneamente su foto como la foto de Sacco. Cuando fue interrogado en 1925, Morelli negó cualquier involucramiento pero seis años después, se dice que se lo confesó a un abogado de Nueva York. Y en 1973, apareció más evidencia contra la banda de Morelli cuando las memorias de un gángster citó al hermano de Joe como el culpable en los asesinatos de Braintree. Sin embargo, la apelación para un nuevo juicio basado en la confesión de Madeiros fue negada por el juez Thayer. Las siguientes apelaciones a la Suprema Corte Judicial de Massachusetts también fueron negadas.

El 8 de abril de 1927, con sus apelaciones agotadas, Sacco y Vanzetti fueron finalmente sentenciados a muerte en la silla eléctrica. Una protesta mundial surgió y el gobernador Alvin T. Fuller finalmente accedió a posponer las ejecuciones y a establecer un comité para reconsiderar el caso. Para entonces, la examinación de armas había mejorado considerablemente, y se sabía que una pistola automática podía ser relacionada por diferentes métodos si ambas, balas y arma, eran recuperadas de la escena (como en el caso de Sacco). Las pistolas automáticas podían ser relacionadas por marcas únicas en la bala, por las marcas de disparo en el arma, o por marcas únicas del inyector y el extractor en el casquillo . El comité formado para revisar el caso usó los servicios de Calvin Goddard en 1927, quien había trabajado con Charles Waite en la Oficina de balística forense en Nueva York. Goddard era un genuino experto en armas, entrenado en balística y ciencia forense.

Goddard usó el recientemente inventado método de Philip Gravelle para la comparación por microscopio y helixómetro, para inspeccionar los barriles, y examinar la Colt 0.32 de Sacco, la bala que mató a Berardello y los casquillos recuperados de la escena del crimen. En presencia de expertos de la defensa, disparó una bala del arma de Sacco a una madeja de algodón y después puso el casquillo en el microscopio de comparación junto a los casquillos encontrados en la escena. Más adelante, las analizó cuidadosamente. Los primeros dos casquillos del robo no coincidieron con la pistola de Sacco, pero la tercera sí. Incluso el experto de la defensa afirmó que dos cartuchos habían sido disparados por la misma pistola. El segundo experto original de la defensa también confirmó esto. Otros testigos de las pruebas, incluyendo el asistente del abogado de Sacco, Herbert Ehrmann y un reportero del Boston Herald no estaban convencidos. Tampoco lo estaba el nuevo líder de los abogados, William Thompson, quien consideró que el arma de Sacco estaba "tan alterado por el desuso y el tiempo que dejaban a los experimentos totalmente sin valor". Después de las pruebas, Thompson invitó al gobernador Goddard a sus oficinas donde el experto admitió que había considerado a Sacco culpable aún antes de llegar a Dedham, y había aceptado el caso principalmente para atraer más trabajo de balística. Goddard no opinó sobre si la "Bala III" había sido sustituida pero concordó con Thompson en que las marcas eran diferentes de aquellas en las otras balas. Muchos críticos modernos que sostienen que Sacco, por lo menos, era culpable, citan las pruebas de Goddard. Puede ser que Sacco fuera quien mató al hombre en el robo, asumiendo que sus camaradas y él lo cometieran. Sin embargo, eso no hubiera protegido a ninguno de ellos, porque aún así hubiera sido un asesinato con robo si es que hubieran estado envueltos en el robo previo. Otros que insisten en su inocencia notan las dudas que Thompson tenía.

Ejecución y consecuencias [editar]A pesar de grandes protestas y huelgas en todo el mundo, Celestino Madeiros, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron ejecutados en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927. La ejecución provocó disturbios en Londres y Alemania. La Embajada de los Estados Unidos en París fue rodeada por manifestantes y la fachada del Moulin Rouge fue dañada. Ambos Sacco y Vanzetti se negaron a recibir a un sacerdote pero se dirigieron tranquila y orgullosamente a sus muertes. Las palabras finales de Sacco fueron "Viva la anarquía!" y "Adiós, mia madre". Vanzetti, en sus últimos momentos, amablemente agradeció a los guardas con un apretón de manos por su amable trato, leyó una declaración proclamando su inocencia y finalmente dijo, "Deseo perdonar a algunas personas por lo que me están haciendo ahora a mi".

Sus compañeros galleanistas no tomaron la noticia de las ejecuciones con ecuanimidad. Uno o más seguidores de Galleani, especialmente Mario Buda, eran sospechosos de ser los perpetradores del infame y mortal atentado de Wall Street de 1920 después de que los dos hombres fueron inicialmente apresados. En el funeral de la calle Hanover, una corona anunciaba Aspettando l'ora di vendetta (Esperando la hora de la venganza). En 1921, una granada enviada al embajador estadounidense en París explotó, hiriendo a su valet. Otras bombas que fueron enviadas a las embajadas de Estados Unidos fueron interceptadas. En 1926, la casa de Samuel Johnson, el hermano del hombre que había llamado a la policía la noche del arresto de Sacco y Vanzetti (Simon Johnson), fue destruida por una bomba.

Siguiendo la sentencia de Sacco y Vanzetti en 1927, un paquete bomba dirigido al gobernador Fuller fue interceptado en la oficina postal de Boston. Tres meses más tarde, explotaron bombas en el metro de Nueva York, en una iglesia de Philadelphia y en el hogar del alcalde de Baltimore. Uno de los jurados en el juicio de Dedham perdió su casa en una explosión a la media noche. Menos de un año después de las ejecuciones, una bomba destruyó el frente del hogar del ejecutor Robert Elliott. Aún en 1932, el juez Thayer fue víctima de un intento de asesinato cuando su hogar fue destruido en una explosión. Después del atentado, Thayer vivió permanentemente en su club en Boston, protegido las 24 horas del día hasta su muerte


PUNTOS DE VISTA HISTORICOS.

Muchos historiadores, especialmente historiadores legales, han concluido que la persecución y juicio de Sacco y Vanzetti, así como sus consecuencias constituyeron un abierto desprecio por las libertades civiles y políticas, especialmente la decisión de Thayer de negar las apelaciones. El Juez Webster Thayer, quien presidió el caso, describió a los dos como "bastardos anarquistas"[cita requerida].

Ambos hombres habían huido a México y cambiado sus nombres para evadir enlistarse en el ejército, requisito para solicitar la ciudadanía, un hecho usado contra ellos por el fiscal en su juicio por homicidio. Esta implicación de culpa por la comisión de actos no relacionados, es una de las críticas hechas contra el juicio. Aquellos que apoyan a Sacco y Vanzetti argumentarían más tarde que los hombres solamente habían escapado del país para evitar la persecución y registrarse en el ejército, mientras sus críticos dijeron que fue para evitar la detección y arresto por actividades militantes y de sedición en los Estados Unidos. Pero otros anarquistas que huyeron con ellos revelaron la razón probable en un libro de 1953:

Varios anarquistas italianos dejaron los Estados Unidos y fueron a México. Algunos han sugerido que lo hicieron por cobardía. Nada podría ser más falso. La idea de ir a México surgió en las mentes de varios camaradas que estaban alarmados por la idea de que, quedándose en los Estados Unidos, serían retenidos por la fuerza y no podrían regresar a Europa, donde la revolución que había iniciado en Rusia ese febrero prometía extenderse por todo el continente.[19]

Algunos críticos sentían que las autoridades y los jurados estaban influenciados por un fuerte prejuicio anti-italiano y contra los inmigrantes presente en la sociedad contemporánea de la época, especialmente en Nueva Inglaterra. Moore comparó las oportunidades de un italiano para conseguir un juicio justo en Boston con las que tenía una persona de color en el sur estadounidense. Contra los cargos de racismo y prejuicio racial, otros señalan que ambos hombres eran conocidos miembros anarquistas de una organización militante, miembros de una organización que había llevado a cabo una campaña violenta de bombardeo e intentos de asesinato, actos condenados por la comunidad italo-americana y americanos de todos los orígenes raciales. Sin embargo también es cierto que sus creencias anarquistas también fueron utilizadas en su contra, violando la Primera Enmienda. De hecho no había ningún lazo conocido entre los anarquistas y los robos, algo que los expertos de la Oficina Federal de Investigación señalaron.

Otros creen que el gobierno estaba realmente juzgando a Sacco y a Vanzetti por los robos y asesinatos como una conveniente excusa para detener sus actividades militantes como Galleanistas, cuyas campañas de bombardeo en la época se presentaban como una amenaza letal, tanto para el gobierno y para muchos estadounidenses. Enfrentados con un grupo secreto cuyos miembros resistían la interrogación y creyeron en su causa, los oficiales federales y locales usando tácticas de aplicación de la ley convencionales, habían fracasado en sus esfuerzos para identificar a todos los miembros del grupo o recoger suficiente evidencia para un proceso.

Hoy, su caso es visto como uno de los primeros ejemplos del uso de protestas y movimientos masivos para tratar de liberar a las personas sentenciadas.[20] El caso Sacco-Vanzetti también expuso las carencias tanto del sistema legal como del sistema de impartición de justicia para investigar y enjuiciar a miembros y posibles integrantes de sociedades secretas y grupos terroristas, y contribuyó a la organización de la recolección de información nacional y de los servicios de contra-inteligencia.

Investigaciones posteriores [editar]Una pieza de evidencia apoyando la posibilidad de la culpabilidad de Sacco surgió en 1941 cuando el líder anarquista Carlo Tresca, un miembro del Comité de Defensa de Sacco y Vanzetti, le dijo a Max Eastman, "Sacco era culpable pero Vanzetti era inocente". Eastman publicó un artículo contando su conversación con Tresca en el National Review en 1961. Más tarde, otros confirmarían haber recibido la misma información por Tresca. Otros señalaron hacia una rivalidad entre Tresca y los Galleanistas, diciendo que el famoso anarquista sólo trataba de atacarlo.

Adicionalmente, en octubre de 1961, se hicieron pruebas de balística con tecnología mejorada usando la Colt automática de Sacco. Los resultados confirmaron que la bala que mató a Berardelli en 1920 había sido disparada por la pistola de Sacco.[21] Investigaciones subsecuentes en 1983 también apoyaron esta conclusión.

La relevancia de esta evidencia fue debatida en 1988, cuando Charlie Whipple, un antiguo editorialista del Boston Globe, reveló una conversación que tuvo con el sargento Edward J. Seibolt cuando trabajó como reportero en 1937. De acuerdo con Whipple, Seibolt admitió que los expertos en balística de la policía habían cambiado el arma homicida, pero Seibolt indicó que lo negaría si Whipple alguna vez lo admitía. En la época, Whipple no conocía los hechos específicos del caso, y no se sabe si Seibolt se estaba refiriendo al testimonio y comportamiento de Albert Hamilton en el juicio cuando éste aparentemente cambió el barril del arma de Sacco con el de otra Colt automática.

También se dice que la Colt .32 de Sacco entró y salió de la custodia de la policía y sería desmantelada varias veces, ambas en 1924 antes del cambio de barriles, y de nuevo en 1927 y 1961. El problema central con estos cargos es que la relación del arma de Sacco estaba basada no sólo en la pistola Colt .32, sino en la bala del mismo calibre que mató a Berardelli y el resto de los casquillos en la escena. Además de haber alterado la pistola, la persona que la cambió/desmanteló también tendría que haber tenido acceso a la evidencia policiaca y cambiar la bala del cuerpo de Berardelli y todos los casquillos recuperados por la policía, o de encontrar el arma homicida real, cambiar el barril y disparar, antes de la examinación de Goddard en 1927 cuando la primera coincidencia fue encontrada con el arma de Sacco. Sin embargo, los que sostienen su inocencia han señalado repetidamente una sencilla anomalía — que muchos testigos del crimen insistieron en que el tirador, supuestamente Sacco, disparó cuatro balas en Berardelli. "Él le disparó a Berardelli probablemente cuatro o cinco veces", dijo un testigo. Si esto era cierto, muchos preguntan, ¿como es que sólo una de las balas fue relacionada con la de Sacco? En 1927, la defensa hizo la sugerencia de que la bala fatal había sido plantada, llevando la atención a las raras raspaduras en la base de la bala que difería de aquellas en las otras balas. La Comisión Lowell rechazó esta petición como desesperada pero en 1985, los historiadores William Kaiser y David Young lograron armar un caso convincente sobre el cambio en su libro "Post-Mortem: New Evidence in the Case of Sacco and Vanzetti".

Más evidencia en relación a la banda de Morelli se hizo pública en 1973 cuando un ex-gángster publicó una confesión por Frank "Butsy" Morelli, el hermano de Joe. "Los acabamos, matamos a esos tipos en el robo,' Butsy Morelli le dijo a Vincent Teresa. "Esas dos bolas de grasa Sacco y Vanzetti lo pagaron".

Aún así hay otros que revelan opiniones diferentes, enturbiando aún más el caso. En noviembre de 1982 Francis Russell autor de un libro del caso, recibió una carta de Ideale Gambera. Éste reveló que su padre, Giovanni Gambera, quien había muerto en junio de 1982, era un miembro de un equipo de cuatro personas de líderes anarquistas que conoció poco después del arresto de Sacco y Vanzetti para planear su defensa. En su carta a Russell, Gambera argumentó que "todos [en el círculo interno anarquista] sabían que Sacco era culpable y que Vanzetti era inocente hasta su participación en el asesinato".

El 23 de agosto de 1977, exactamente cincuenta años después de su ejecución, el Gobernador de Massachusetts Michael Dukakis publicó una proclamación declarando que Sacco y Vanzetti habían sido tratados injustamente y que "cualquier desgracia debería ser removida de sus nombres". Sacco decía antes de su muerte, "Es verdad, de hecho, que pueden ejecutar el cuerpo, pero no pueden ejecutar la idea que está destinada a vivir".

Involucramiento de Upton Sinclair [editar]En el 2005, una carta de 1929 de Upton Sinclair a su abogado John Beardsley, Esq., fue publicada (habiendo sido encontrada en una bodega de subastas diez años antes) en la que Sinclair revelaba que, en la época en la que escribía su libro Boston, le habían dicho que ambos hombres eran culpables. Algunos años después del juicio, Sinclair se vio con el abogado de Sacco y Vanzetti, Fred Moore.

Sinclair reveló que después de las ejecuciones, él había hablado con Moore en un hotel de Denver. "Solo en un cuarto de hotel con Fred, le rogué que me dijera toda la verdad, ...Él me dijo entonces que los hombres eran culpables, y me dijo a detalle como había construido un par de coartadas para ellos. ...Me encontré con el problema ético más difícil de mi vida hasta ese punto, había venido a Boston con el anuncio de que iba a escribir la verdad sobre el caso". Sinclair además dijo que era "completamente ignorante sobre el caso, habiendo aceptado la propaganda de la defensa completamente."[22] Una serie de documentos adicionales en los archivos de Sinclair en la Universidad de Indiana muestran el conflicto ético que lo confrontaba.[23]

En enero del 2006, más del texto en la carta de Beardsley se volvió público, revelando algunas dudas sobre la conclusión de que Sinclair creyó la declaración de Moore: "Me di cuenta de ciertos hechos sobre Fred Moore. Había escuchado que había usado drogas. Sabía que había dejado el comité de defensa después de la pelea más amarga. ...Moore admitió que aquellos hombres, nunca admitieron su culpa con él; y comencé a preguntarme si su actitud presente y sus conclusiones podrían no ser el resultado del producto de sus errores. Sinclair también había hablado con la ex-esposa de Moore quien le aseguró que su esposo nunca había expresado dudas sobre la inocencia de sus clientes ni durante el caso o las consecuencias.

Si Sinclair no le hubiera dado alguna credibilidad a las declaraciones de Moore, no hubiera sido "el problema ético más difícil de [su] vida". Por otro lado, la posición pública de Sinclair fue consistente en afirmar la inocencia de Sacco y Vanzetti. Ambos, la declaración de Moore y el escepticismo de Sinclair fueron mencionados en una biografía de 1975 de Upton Sinclair, a pesar de los alegatos de que la carta era ya sea un desarrollo nuevo u "original". En contraste a la posición equivoca de Moore, William Thompson, el abogado corporativo que defendió a Sacco y a Vanzetti desde 1924 hasta sus muertes, nunca dudó de su inocencia.


SACCO Y VANZETTI EN LA CULTURA POPULAR.

Sacco y Vanzetti, un filme documental ganador del premio de la Academia que presenta entrevistas con Howard Zinn, Anton Coppola y Studs Terkel, y las voces de Tony Shalhoub y John Turturro, fue exhibido en teatros a través de los Estados Unidos en el 2007 y está disponible en DVD. La música fue compuesta y dirigida por John T. La Barbera. Este filme ganó el premio John E. O'Connor por mejor filme histórico de la Asociación Histórica Americana.
Anton Coppola, tío de Francis Ford Coppola, realizó la premiere de su opera Sacco y Venzetti en 2001; el Maestro Coppola recientemente condujo y dirigió su opera el 17 de febrero del 2007 en el Tampa Bay Performing Arts Center.
La canción "Here's To You" de Joan Baez está escrita para los dos, llamándolos "Nicola" y "Bart".
En 1927, el cartonista editorial Fred Ellis publicó The case of Sacco and Vanzetti in cartoons from the Daily Worker que recopilaba el trabajo de cartonistas radicales en relación al caso y que habían sido publicados en el periódico comunista americano, el Daily Worker.
En la obra Awake and Sing! de Clifford Odets, las indicaciones del escenario indican que Jacob (el abuelo) tiene una foto de Sacco y Vanzetti en su habitación.
En 1960, Folkways Records lanzaron un LP titulado The Ballads of Sacco & Vanzetti. Esta grabación incluyó once canciones compuestas y cantadas por el cantante de música folk Woody Guthrie en 1946-1947, y una canción interpretada por el cantante de folk Pete Seeger (letra de Nicola Sacco).
La Pasión de Sacco y Vanzetti, de Ben Shahn, una famosa pintura que muestra el funeral de ambos hombres, está en exhibición en el Museo Whitney de Arte Americano en Nueva York. Un mosaico similar de tres paneles de mármol y enamel está ubicado en la pared este del Huntington Beard Crouse Hall, en la Universidad de Siracusa.
En 1977, el cantante de folk Charlie King escribió una canción de protesta llamada Two Good Arms que está basada en el discurso final de Vanzetti.
Jailbird de Kurt Vonnegut y Voices of a Summer Day de Irwin Shaw mencionan la ejecución de Sacco y Vanzetti.
En el 2000 la obra "Voices on the Wind" se estrenó en Los Angeles. La obra, escrita por Eric Paul Erickson y dirigida por Michael Najjar, centradas en las horas finales de las vidas de los dos hombres. El ex-gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis grabó un clip de audio con su perdón, hecho específicamente para la producción.
El libro Boston Upton Sinclair de 1928, es una interpretación ficticia del asunto.
El libro de 1969, The Case That Will Not Die: Commonwealth vs. Sacco and Vanzetti, de Herbert B. Ehrmann, consejero junior de la defensa, describe las experiencias del autor mientras trabajaba en el caso.
Sacco e Vanzetti, un filme italiano de 1971 del director italiano Giuliano Montaldo cubre el caso. La banda sonora fue escrita por el compositor Ennio Morricone e interpretada por la cantante de folk Joan Baez. La canción Here's to You fue un éxito para Joan Baez. Morricone ganó el trofeo Nastro d'Argento por ella. Here's to You, con la letra "Nicola and Bart" intacta, se incluye en la banda sonora de Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots como tema final. Es una grabación de Harry Gregson-Williams con voz de Lisbeth Scott.
En la época de su muerte en 1964, el compositor americano Marc Blitzstein estaba trabajando en una ópera de Sacco y Vanzetti.
En su poema America, Allen Ginsberg incluye la línea, Sacco and Vanzetti must not díe (Sacco y Vanzetti no debe morir).
Carl Sandburg describió la ejecución de Sacco y Vanzetti en su poema Legal Midnight Hour.
Edna St. Vincent Millay escribió un poema después de las ejecuciones, llamado Justice Denied In Massachusetts.
William Carlos Williams escribió un poema titulado "Impromptu: The Suckers" en respuesta al juicio de Sacco y Vanzetti.
Dos hombres con caras cubiertas (nombrados Sacco y Vanzetti) son mostrados en el video de Rage Against the Machine, No Shelter.
La banda de ska-punk Against All Authority escribió una canción llamada Sacco and Vanzetti, que aparece en su álbum Nothing New for Trash Like You.
El escenario ficticio de la obra de 1935 de Maxwell Anderson, Winterset tiene algunas similitudes con el caso, por el cual fue inspirado.
Georges Moustaki, cantante francófono tradujo la canción "Here's to You" al francés. El resultado fue una canción llamada "Marche de Sacco et Vanzetti".
En el filme de 1974, "The Front Page" el radical político en custodia de la policía (interpretado por Austin Pendleton) dice que fue despedido de un trabajo bancario por poner el mensaje "¡Liberen a Sacco y a Vanzetti!" en galletas de la fortuna.
Hubo muchos objetos en la URSS llamados en honor a Sacco y Vanzetti: una fábrica que hacía lápices en Moscú; un kolkhoz en la región de Donetsk, Ucrania, y una calle en Ekaterimburgo; también hay numerosos pueblos en todo el país que tienen calles llamadas Sacco y Vanzetti.
Uno de los personajes en la novela utópica de Marge Piercy, "Woman on the Edge of Time" se llama Sacco-Vanzetti.
El canta-autor de música folk irlandés, Christy Moore interpreta la canción Sacco & Vanzetti en su álbum "2006 Live at the Point".
El juicio de Sacco y Vanzetti es sujeto de la obra homónima del dramaturgo argentino Mauricio Kartún.
Howard Fast escribió The Passion of Sacco and Vanzetti, a New England Legend. ISBN 0-8371-5584-3
El juicio de Sacco y Vanzetti es mencionado en un episodio de la serie 'The Practice' Mr Shore Goes to Town, en el cual se describe como el error legal más grande de Dedham.
Sacco y Vanzetti son mencionados en la novela de Philip Roth, 'The Human Stain'.
Sacco y Vanzetti son mencionados en la canción "Marathon" del compositor Jacques Brel.
Edna St. Vincent Millay escribió un ensayo titulado "Fear"
En la película de Stewie Griffin, personaje de Family Guy, como Phineaus & Barnaby, los dos levantadores de pesas de vaudeville, están siendo llevados en un camión de policía mientras son arrestados por sospechas de uso ilegal de esteroides (lo que nos lleva a la situación radical y de prejuicio). Barnaby le dice a uno de los oficiales, "¡Dejen de empujar! Guarden sus tácticas de salvajes para Sacco y Vanzetti".